Por FERMÍN APEZTEGUIA

El mosquito tigre, con importantes colonias en Euskadi, y la mosca del gusano, causante de ceguera, provocan «preocupación»

Las moscas en verano son más que pegajosas. Euskadi cuenta con media docena de especies con capacidad no solo de amargarte la tarde, sino de causar incluso la muerte. No se asuste, pero téngalo en cuenta. Las tres familias de mosquitos con fama de transmitir las peores enfermedades tropicales zumban a sus anchas por los pueblos y ciudades del País Vasco.

Una de ellas, un pariente del mosquito Anófeles, transmisor de la malaria, se ha excluido de este reportaje porque el paludismo nunca ha dado la menor guerra por estas latitudes, ni se le espera. Pero el resto, sí. Ni las personas ni el ganado están libres de sus picadoras, e incluso mordeduras, que alguno de ellos luce dientes. Llega el verano. Es tiempo de insecticidas, repelentes y mosquiteras, y de evitar aguas estancadas; no solo charcas, también las del cubo de la fregona.

El biólogo vitoriano Mikel Alexander González, especializado en entomología y que ha trabajado en el instituto Neiker y grandes laboratorios de Brasil, Reino Unido y República Dominicana, repasa para este periódico los bichos que representan las mayores amenazas para la salud de los ciudadanos y el ganado. Cuidado, algunos insectos son tan peligrosos que podrían desencadenar otra epidemia.

Mosquito tigre: voraz picador

Llegó a Europa desde China en los neumáticos de un camión en 1979 y fue detectado por primera vez en España en 2004, en Sant Cugat del Vallés. Considerado un auténtico especialista vehiculizando enfermedades, el tigre es un mosquito con capacidad para transmitir el dengue y una enfermedad tropical llamada chikunguña, como ha dejado prueba de ello en Francia, Italia y España.

El Instituto Vasco de Investigaciones Agrarias Neiker y otros centros le siguen de cerca desde hace siete años en Euskadi. Lo detectaron por primera vez en Irún en 2014 y tres años después en Bizkaia, en todo el Bilbao metropolitano, desde Galdakao a Barakaldo. No existe constancia de su presencia en Álava, pero se sabe que es cuestión de tiempo. «Un mosquito subtropical soportaría muy bien las temperaturas frías del territorio alavés, como se ha demostrado en Suiza», advierte González. Su presencia es motivo de preocupación para los expertos. «Ya tenemos un vector, solo nos falta el patógeno», alerta.

 

Mosquito tigre

El ‘Culex pipiens’ es el archiconocido mosquito común de las casas. De hábitos crepusculares y nocturnos, se ve atraído por la combinación de la luz de las lámparas y el dióxido carbónico que se emana al respirar. Resulta fácil reconocerlo porque es ese que, mientras duermes, vigila tu sueño, revolotea a tu alrededor con un zumbido muy molesto y se po­ne pesado hasta arruinarte la noche.

Mosquito común: un nuevo agresor

Puede parecer inofensivo, pero es un auténtico peligro. Él y su ‘primo’, el ‘Culex perexiguus’, fueron los responsables del brote de fiebre del Nilo Occidental desatado en Andalucía el año pasado, que provocó más de 70 hospitalizaciones y dejó siete fallecidos. En Euskadi está presente en el entorno rural, el urbano y todo lugar donde se acumule agua.

«El año pasado realizamos un estudio en Álava y vimos que muestran gran afinidad por alimentarse de la sangre de pequeñas aves como el carbonero común, el mirlo, la urraca, el herrerillo y el gorrión, entre otros». Esa «plasticidad ecológica» le convierten en un fantástico ‘vector puente’ para llevar enfermedades de las aves a los humanos. «Es necesario que las autoridades vascas tomen cartas en el asunto –defiende el experto– y financien programas de vigilancia en lugares donde abundan las aves migratorias, como Salburua, Urdaibai y la bahía de Txingudi».

Mosquito común

Mosca negra: la que muerde

La mosca negra, ‘Simulium erythrocephalum’, cría en ríos de alta calidad hídrica, de aguas limpias y oxigenadas, y se caracteriza porque no pica, sino que muerde. Su ataque deja en el cuerpo una señal con una pequeña gotita de sangre en su parte central. Su enorme capacidad para volar le sirve para desplazarse varios kilómetros desde sus lugares de cría, lo que les permite generar problemas lejos de su territorio.

No transmiten enfermedades, pero sí causan innumerables hospitalizaciones por reacciones alérgicas. Nada, eso sí, que no se resuelva con una pomada con corticoides o un antibiótico. Mikel Alexander González y el especialista Ignacio Ruiz Arrondo, del centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), realizan un estudio este verano para verificar hasta qué punto la mosca negra está presente en Euskadi. Aunque otras ‘Simulium’ más agresivas con el ser humano lo están, la densidad de esta parece más baja. «No es tan tranquilizador. Lo esperable es que en un futuro próximo colonicen nuestras zonas y afecten a nuestra calidad de vida, la ganadería, la agricultura y el turismo».

Mosca negra

Los jenejes: tenaces picadores

Los hay de muchos tipos, por eso se conocen con ese nombre en plural, jejenes, y todos pertenecen al clan de los ‘Culicoides’. Raramente pican a los humanos, pero, pese a su diminuto tamaño (entre 1,5 y 3 milímetros), constituyen un potente vector de la enfermedad de la lengua azul, que afecta a animales domésticos como ovejas, cabras y vacas.

A principios de siglo hubo un brote de enormes dimensiones en Europa, del que Euskadi no escapó. Miles de cabezas de ganado se vieron afectadas, generando pérdidas millonarias. Por eso se trata del grupo de insectos más estudiado en el País Vasco. Desde 2007, los trabajos científicos han proliferado y se han desarrollado grandes campañas de vacunación preventiva.

Jejen

Tábanos: picadura dolorosa

No es, en general, una mosca muy conocida por la población, pero sí en el País Vasco, donde abunda. Su picadura provoca hinchazón, enrojecimiento, y resulta muy dolorosa, pero no pasa de ahí. Ahora bien, frente a la cabaña animal, actúa como vehículo transmisor de infecciones tan relevantes como la besnoitiosis bovina, la anemia infecciosa equina y la surra.

Euskadi cuenta con especies que tienen especial predilección por el ganado, como el ‘Tabanus eggeri’, y otras que les encantan los humanos, como la ‘Haematopota pluvialis’. «Lamentablemente, el último trabajo sobre esta especie se remonta a 1989», destaca González. «Los estudios de ciencia básica son esenciales, pero cada vez resulta más complicado obtener financiación para desarrollarlos», se lamenta.

Tabano

Mosca del gusado del ojo: peligrosa

La última de esta serie, la mosca del gusano oriental del ojo, mosca de los ojos, de la fruta zoofílica o del roble, es la causante de una enfermedad cada vez más común en animales salvajes, domésticos y personas. Los últimos diez años se está dejando notar más que nunca. Son esas mosquitas que te sobrevuelan los ojos y si te descuidas intentan succionarte las secreciones oculares y el sudor de la transpiración.

En ese gesto, depositan un gusano que desencadena una enfermedad que, cogida a tiempo, provocará una conjuntivitis. Pero, descuidada, incluso la ceguera. «Hay que estudiarlas más», defiende el biólogo alavés. «Lamentablemente, los políticos no entienden la importancia de invertir en vigilancia y prevención», se queja.

Mosca del gusano del ojo