Un nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC), notificado recientemente en Salamanca, nos recuerda que las picaduras de las garrapatas pueden originar enfermedades y que es muy recomendable tomar precauciones cuando se desarrollan actividades, laborales o de ocio, en contacto estrecho con animales o en zonas con vegetación. 

Un nuevo caso autóctono de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) notificado recientemente en Salamanca eleva a cinco el número de personas diagnósticadas con esta enfermedad en España desde 2016. La FHCC es transmitida principalmente por la picadura de garrapatas infectadas, generalmente del género Hyalomma, extremadamente abundantes en el centro y suroeste peninsular.

Aunque parece haber un importante porcentaje de casos asintomáticos y subclínicos de FHCC, los casos sintomáticos presentan una elevada tasa de letalidad, y pueden producir la transmisión de persona a persona a través de un contacto estrecho.

Las enfermedades transmitidas por garrapatas más frecuentes en España son algunas rickettsiosis y la borreliosis de Lyme. Sin embargo, de forma ocasional se describen casos de otras patologías, como es la FHCC. La presencia del virus que la causa en España es conocida ya desde el año 2010, en el que fue detectado en garrapatas capturadas en ciervos en Extremadura. 

En el 2016 se produjeron los dos primeros casos humanos autóctonos en España, que fueron también los primeros en la zona de Europa Occidental. La distribución geográfica de la FHCC es extensa a nivel mundial, siendo endémica en zonas de África, Asia, Oriente Medio, el Este de Europa y se considera emergente en algunos paises de Europa. 

El principal vector: las garrapatas del género Hyalomma

La distribución geográfica del virus coincide, en lineas generales, con el limite geográfico en el que se encuentra su principal vector, básicamente las garrapatas de la especie Hyalomma  marginatum pero en España destaca también el papel de Hyalomma lusitanicum como vector de la FHCC.

Mientras que H. marginatum es más prevalente en los meses de abril-junio en la zona peninsular y los inviernos suaves contribuyen a su supervivencia, favoreciendo la persistencia del virus, en la zona centro peninsular H. lusitanicum está activa prácticamente todo el año, si bien su periodo de máxima actividad se centra en los meses de abril a octubre.

La entrada del virus en la Península se ha asociado principalmente al paso de aves migratorias portadoras de garrapatas infectadas procedentes de zonas endémicas de África. De hecho, el análisis filogenético de las cepas, detectadas por primera vez en el 2010, mostró altas afinidades con cepas procedentes de Sudán, Mauritania, Senegal y Sudáfrica. En Europa del Este, sin embargo, las cepas que circulan en las zonas endémicas se agrupan en su mayoría en otros genotipos.

Hasta el momento se ha confirmado la presencia del virus en garrapatas del género Hyalomma capturadas sobre animales silvestres y domésticos, y sobre vegetación, en Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Andalucía.

Se considera, además, que en España se dan los factores necesarios para que el virus se establezca: rutas migratorias importantes de aves desde zonas endémicas, un clima adecuado, poblaciones densas de garrapatas Hyalomma y los hospedadores adecuados para los estadios adultos (cabras, ovejas, caballos, cerdos o burros).

Evaluación del riesgo en España

Según el Ministerio de Sanidad, en algunas zonas de España hay un porcentaje importante de garrapatas infectadas y zonas de circulación del virus, habiéndose instaurado posiblemente un ciclo cerrado entre garrapatas y hospedadores.

La probabilidad de infección para las personas está determinada fundamentalmente por la intensidad de la exposición a las garrapatas, ya que el periodo de viremia en los animales infectados es muy reducido, y el mecanismo de transmisión a partir de animales infectados tiene mucha menos importancia.

El principal grupo de riesgo serían por tanto los trabajadores expuestos a la picadura de garrapata como los ganaderos, agentes forestales o agricultores y los que realizan labores de sacrificio, desollado de animales y cardadores de lana. Otro grupo poblacional de riesgo son los cazadores y las personas que realizan actividades lúdicas al aire libre en zonas rurales sin una protección adecuada.

En base a los datos disponibles, Sanidad no descarta que, especialmente en estos grupos de riesgo en zonas donde hay presencia de garrapatas Hyalomma, aparezcan de forma esporádica más casos fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Protegerse de las picaduras

Ante la posibilidad de exposición a garrapatas se recomienda extremar las medidas para evitar sus picaduras.

Entre otras precauciones, en el ámbito laboral estarian el uso de guantes y ropa protectora durante la manipulación de animales, asi como eliminar o controlar las infestaciones por garrapatas en los animales y en los espacios donde esten ubicados (perreras, establos, etc.)

Para cualquier actividad en zonas de posible exposición a picaduras se recomienda utilizar calzado cerrado, manga larga y pantalones largos, ropa de color claro y caminar por la zona central de los caminos, evitando el contacto con la vegetación circundante o sentarse en el suelo en zonas con vegtación.

Es posible utilizar repelentes autorizados, siguiendo siempre las instrucciones de uso y proteger también con productos autorizados a los animales de compañia .

Teniendo en cuenta que las picaduras de garrapatas normalmente no son dolorosas y en ocasiones las garrapatas adheridas pueden pasar desapercibidas, es importante examinar bien todo nuestro cuerpo después de una posible exposición. La mayoría de las enfermedades transmitidas por garrapatas requieren que el parásito se adhiera e ingiera sangre durante algunas horas antes de que la persona se infecte, por eso es tan importante quitarla cuanto antes, preferiblemente por un profesional sanitario. 



Fuentes: