A menudo se cree que las chinches de la cama convivían con el hombre desde los albores del Homo sapiens y evolucionaron para alimentarse de su sangre, tal y como hicieron previamente con los murciélagos, los cuales se cree que eran los huéspedes originales de Cimicidae (o los ancestros comunes de las chinches de la cama). Cuando vivíamos en cavernas, las chinches de la cama vivían con nosotros, como así se cuenta, o esto se pensaba en base a evidencias previas.

No obstante, un estudio reciente publicado en el Current Biological Journal(1) ha descubierto una nueva hipótesis. Parece ser que antes de evolucionar para alimentarse de aves y murciélagos, las chinches de la cama se alimentaban potencialmente de un número mucho mayor de huéspedes, mucho más antiguos que los murciélagos, hace más de 30 millones de años.

Especies de chinches de la cama

existen más de 100 especies diferentes de chinches de la cama, pero tan solo dos se alimenta de los humanos; son Cimex leticularis y Cimex hemipterus (la chinche de la cama común y la chinche de la cama tropical, respectivamente). Se utilizaron amplias técnicas de muestreo de ADN en más de 30 muestras distintas de chinches de la cama para determinar su código genético, y para ver si había alguna explicación para que tan solo dos especies se alimenten habitualmente de sangre humana.

El comportamiento de las especies de chinches de la cama es particularmente complejo, ya que no hay otro insecto en el planeta que se comporte como ellas. Por ejemplo, su conducta de apareamiento, conocida comúnmente como “inseminación traumática”, no se da en otras plagas urbanas. En un estudio alternativo sobre la inseminación traumática se indica que “los machos de chinche de la cama solo se aparean mediante inseminación traumática (IT) con hembras recién alimentadas. Como consecuencia, hay una estrecha correlación temporal entre la alimentación de la hembra y la probabilidad de que se infecte vía IT.”(2)

Las hembras de chinche de la cama pueden regular al alza su sistema inmunitario antes de alimentarse y ante la mayor probabilidad de apareamiento. Las hembras con tomas muy regulares de sangre eran capaces de predecir los ciclos de alimentación y apareamiento, incrementando sus defensas ante una infección potencial. Por consiguiente, mostraban mejores ratios de reproducción y supervivencia comparado con hembras con patrones de alimentación irregulares e impredecibles.

El genoma de las chinches de la cama

La gran cuestión es intentar determinar por qué estas dos especies en concreto evolucionaron para alimentarse de los humanos y qué podemos hacer para controlarlas. Realizando test de ADN en 30 muestras, el énfasis continúa estando en decodificar las diferencias entre las chinches que se alimentan de los humanos y las que no. El secreto para un mejor control de las chinches de la cama puede estar en su código genético. La hipótesis inicial empezó por situar las chinches hace unos 50 millones de años con la aparición de los primeros mamíferos. No obstante, ésta se descartó cuando se encontraron fósiles de chinches de la cama (o de especies de la familia Cimicidae) y se determinó, mediante técnicas de filogenia (estudio del origen y relación de parentesco entre especies), que los insectos databan de antes de los primeros murciélagos, más de 30 millones de años antes que los murciélagos. También era una teoría que las chinches de la cama se alimentasen de nuestros ancestros, los arcaicos humanos Homo erectus. De nuevo, mediante técnicas de filogenia, se demostró que estos insectos no se alimentaban del Homo erectus.

Entonces ¿de qué se alimentaban las chinches de la cama?

El huésped ancestral de las chinches de la cama no se conoce… todavía. Los fósiles de chinches de la cama datan de fechas anteriores a los fósiles más antiguos de murciélagos y aves, de hace más de 115 millones de años. Así pues, imaginemos la escena: la atmósfera de la tierra es rica en oxígeno, hay mucha más densidad de árboles y vegetación, los animales son más grandes, insectos de gran tamaño revolotean y trepan; nos encontramos en el periodo Cretáceo en la era Mesozoica. ¿Qué habitaba la tierra hace 115 millones de años? La respuesta fácil es dinosaurios.

Grandes dinosaurios.

Sin saber qué dinosaurios o animales hospedaban las chinches, es difícil determinar el huésped en concreto. Rondaban en aquel tiempo algunos de los dinosaurios más famosos y reconocidos. Incluso el Tyrannosaurus rex (T. rex para abreviar) que habitó la tierra hace 150 millones de años, durante 85 millones de años. Sin duda, T. rex vivió en la misma época que las primeras chinches de la cama. Incluso los pterodáctilos dominaron los cielos durante 163 millones de años (hace 228-66 millones de años). Resulta una teoría simpática que lo que hoy vemos como chinches de la cama comunes se pudiesen haber alimentado de pterodáctilos. Aún más interesante es que hace unos 66 millones de años (al final del periodo Cretáceo), hubo una serie de eventos catastróficos que extinguieron los dinosaurios (término conocido como la “extinción masiva del Cretácico-Paleógeno”). Una gran erupción volcánica empezó a escupir lava y polvo tóxico a la atmósfera que bloqueó la luz del sol, seguida al poco tiempo (relativo a la vida total de la Tierra) por el impacto a más de 100.000 km/h de un gran asteroide que dejó un cráter gigante de 8km de ancho y casi completó la erradicación de la vida terrestre. La teoría postula que más de tres cuartas partes de la vida en la tierra quedó extinguida. No obstante, las chinches de la cama sobrevivieron a estas catástrofes y evolucionaron en las especies que hoy conocemos. Son unas supervivientes natas.

¿Cómo afecta esto al control de las chinches de la cama?

Con las pruebas genéticas que se están llevando a cabo y las investigaciones para ganar acceso al código genético de las chinches de la cama, falta mucho para poder utilizar esto para controlarlas. La rotación estándar de activos insecticidas todavía es necesaria y debe ser la base para una estrategia integral de control. El calor y los métodos físicos también deben formar parte de este sistema de tratamiento rotacional para limitar el uso de productos químicos y hacer frente a un incremento de la resistencia. El negocio sigue como de costumbre, pero sabe que los controladores de plagas están al frente de una batalla contra un antiguo superviviente extraordinario que ha habitado la tierra durante millones y millones de años.

Bibliografia

Roth S., Balvín O, Siva-Jothy M.T., Di lorio O., Benda P., Calva Reinhardt K. 2019.

Siva-Jothy MT., Zhong W., Naylor R., Heaton L., Hentley W., Harney E.
2019.