Las mordeduras de los simulidos, las llamadas moscas negras, se han convertido en una pesadilla para un número creciente de personas debido a su proliferación en nuevas áreas de distribución, incluidas zonas urbanizadas. Factores ambientales están contribuyendo a este fenómeno, que tiene impacto sobre la salud humana y la calidad de vida en las zonas afectadas.

Lo que llamamos mosca negra es, en realidad, toda una diversidad de especies agrupadas bajo el nombre de simúlidos. Los simúlidos se reproducen en tramos altos o medios de ecosistemas fluviales con una elevada calidad hídrica, fijando sus huevos a rocas y vegetación acuática, como algas y macrófitos, donde pasan también las fases de larva y pupa, alimentándose de la materia orgánica que lleva el río. 

Sin embargo, en las últimas dos décadas, la mejora de la calidad hídrica de los ríos en España y la creación de nuevas zonas de regadío han abierto kilómetros de nuevos hábitats cercanos a la actividad humana para estos insectos. Su proliferación, incluso en tramos fluviales urbanos, en rios como el Ebro, el Gállego o el  Manzanares, afecta notablemente a la calidad de vida, la ganaderia, la agricultura y el turismo en las zonas afectadas, ya que las hembras de los simulidos necesitan el aporte nutricional de la sangre de mamíferos para realizar la puesta de huevos, que obtienen mediante dolorosas mordeduras.

El Dr. Rubén Bueno, entomólogo especializado en programas de lucha antivectorial, vigilancia y control de plagas, y presidente de la  X Conferencia Internacional sobre Plagas Urbanas  ICUP 2020 que se celebrará en Barcelona, explica en un artículo publicado en el último número de la revista PCN los factores que están favoreciendo la expansión de la mosca negra, su impacto sanitario y las medidas de control que se utilizan actualmente. 

Factores de expansión de la mosca negra

El Dr. Bueno destaca las modificaciones ambientales en ríos y canalizaciones de regadío como desencadenantes principales de la expansión de los simúlidos, de los que en España existen, según este experto, más de 50 especies citadas, entre las que se consideran fundamentalmente Simulium erythrocephalum y en menor medida Simulium ornatum y Simulium equinum, como las más agresivas con el ser humano.

La mejora de la calidad hídrica en los ríos de España y las modificaciones paisajísticas de renaturalización en tramos de los cauces fuertemente degradados en décadas anteriores, han ampliado los microambientes favorables de desarrollo para los simúlidos.

Estos cambios han favorecido también la expansión de especies exóticas e invasoras, como las algas del género Potamogeton, que constituyen nuevos y productivos elementos de fijación de los simúlidos en los cauces de agua. Las aguas actualmente más límpias en sectores de nuestros ríos, de menor turbidez y mayor transparencia, favorecen la penetración de la luz necesaria para que estas algas sumergidas realicen su fotosíntesis. Esto, unido a una temperatura más alta en los tramos medios y bajos de los ríos y a la mayor presencia de nutrientes, les permite proliferar hasta el extremo de considerarse una plaga en si mismas en algunas zonas. Los simulidos y los macrófitos están a menudo estrechamente relacionados, por lo que la retirada mecánica de estas plantas en ciertos tramos fluviales se considera un método efectivo de control físico de las moscas negras.

Otro factor destacado en el artículo con un papel relevante en la expansión de la mosca negra es la generación de estructuras hídricas de regadío agrícola, como canales y acequias, que constituyen también hábitats favorables al desarrollo de simúlidos en nuevos territorios. Bueno destaca que éste fenómeno se está observando incluso en puntos de España con clima muy árido, en los que nunca se habían dado episodios severos de mosca negra y que han llegado en los últimos años, debido a la actividad humana.

Control poblacional e impacto sanitario

Para prevenir las infestaciones de mosca negra es clave identificar los factores de riesgo en el cauce fluvial y actuar directamente sobre ellos, por métodos físicos, mecánicos o químicos. Por ejemplo, la retirada mecánica de sustratos de fijación de los simúlidos en el agua es una forma relevante de control. En cuanto a los productos químicos biocidas destaca el uso de insecticidas biológicos a base de Bacillus thuringiensis israeliensis (Bti) como los más adecuados por razones de eficacia y especificidad. La aplicación de estos productos no afecta al resto de entomofauna del río y con aplicaciones selectivas y minuciosamente confeccionadas de acuerdo a las características del tramo fluvial a tratar (dosis, tiempos, métodos y puntos de aplicación, grado de cobertura del cauce, etc.) pueden obtenerse resultados de eficacia habitualmente superiores al 95% de letalidad de la población con una sola aplicación.

El control de las poblaciones masivas de simúlidos se hace necesario para prevenir los daños que producen sus mordeduras. A diferencia de los mosquitos, que acceden directamente a los vasos sanguíneos introduciendo sus estiletes bucales en la epidermis para succionar la sangre, las moscas negras poseen mandíbulas serradas con las que rasgan la piel y posteriormente succionan la sangre que surge de los vasos sanguíneos en la herida que han producido. Las lesiones que producen las mordeduras de los simúlidos, además de ser dolorosas, pueden desencadenar reacciones alérgicas. En ocasiones, en función del número de mordeduras y del grado de sensibilidad de las personas afectadas, pueden presentarse complicaciones médicas secundarias derivadas de la reacción alérgica conocida como simuliotoxicosis, que se caracteriza por inflamación, picazón, hemorragia y edema.

Por otra parte, el Dr. Bueno menciona la capacidad vectorial de los simúlidos, como potenciales transmisores de diferentes patógenos (virus, protozoos y nematodos), capaces de provocar diversas enfermedades en humanos y animales.

En todo este contexto, el experto considera el control poblacional de la mosca negra como una prioridad y un reto para la Salud Pública.

Fuente: Dr. Rubén Bueno, La Mosca Negra, una plaga emergente de gran impacto sanitario en EspañaPCN 39 diciembre 2019