La fauna silvestre que explota los hábitats creados por el hombre puede albergar y propagar patógenos bacterianos. Entre otras especies, la gaviota patiamarilla (Larus michahellis) está presente en muchos de estos hábitats, como puertos, piscifactorias o basureros. Con su presencia se incrementa el riesgo de transmisión de bacterias y virus que estas aves pueden propagar. Monitorizar este riesgo es posible integrando el seguimiento con GPS y la epidemiología.

 

La fauna salvaje juega un papel en la epidemiología de las enfermedades infecciosas, especialmente en entornos transformados por los humanos, donde las especies oportunistas alcanzan altas densidades debido a la explotación de fuentes de alimento antropogénicas. Esto facilita la propagación de patógenos entre la vida silvestre y los humanos, en ambos sentidos, y existe la preocupación de que esta situación pueda facilitar la evolución de nuevos patógenos zoonóticos.

En el caso de las gaviotas urbanas, muy frecuentes en estos entornos modificados por las personas, se consideran una amenaza para la salud pública porque excretan bacterias resistentes a los antibióticos y también virus.

Sin embargo, existe poca información sobre cómo las gaviotas propagan las zoonosis en el espacio y el tiempo, una información que fortalecería las evaluaciones del riesgo y los planes de control de enfermedades.

Un estudio realizado en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha monitorizado una serie de gaviotas portadoras de patógenos, con el objetivo de conocer sus movimientos y crear un mapa regional de riesgo de transmisión.

Epidemiología y GPS

En la investigación se realizó un seguimiento por GPS de 14 aves, que dieron positivo a bacterias zoonóticas de relevancia para la salud pública en países desarrollados. Cinco gaviotas estaban infectadas con Salmonella, cinco con Campylobacter y cuatro con  Chlamydia. El seguimiento se realizó en 2015 durante la temporada de cría de Larus michahellis.

Mediante dispositivos GPS miniatura adheridos a las aves infectadas, se registraron todos los movimientos de las gaviotas a lo largo de su período estimado de infección (30 días). Mediante la superposición de los puntos registrados de reposo y alimentación de las gaviotas, se modelaron mapas regionales de riesgo de patógenos y se identificaron los hábitats críticos de las gaviotas patiamarillas en el suroeste de España.

Las más de 27.000 localizaciones registradas por GPS revelaron el mayor riesgo de diseminación bacteriana en un radio de 5 km alrededor de la colonia de cría, sin observarse diferencias significativas entre los tipos de hábitat utilizados por las aves infectadas por Salmonella, Campylobacter Chlamydia.

La extensión espacial del riesgo varió desde áreas cercanas a la colonia reproductora hasta el desplazamiento de algunas gaviotas infectadas hacia territorio de Portugal, lo que destaca la importancia de cooperación internacional en el control de las enfermedades.

Riesgo en hábitats humanos

Las áreas de riesgo de propagación de los patógenos registradas se superpone con hábitats relacionados con los humanos, como estanques de agua, puertos pesqueros o playas turísticas, lo que aumenta el riesgo de transmisión directa e indirecta de enfermedades entre humanos y aves recíprocamente.

Particulamente, el uso por parte de las gaviotas infectadas de los reservorios de agua construidos para uso humano puede conducir a la contaminación de fuentes de agua potable, recreativa y de riego. Por lo que los autores señalan la importancia de garantizar el correcto tratamiento del agua en estos hábitats sensibles, para reducir el riesgo para la salud pública.

Del mismo modo, el uso de las gaviotas de los puertos pesqueros y las piscifactorias como áreas de alimentación puede significar un alto riesgo de infección en pescados y mariscos.

Además, la presencia de gaviotas infectadas en las playas turísticas expone a los miles de turistas que utilizan estos hábitats recreativos a los patógenos excretados por las aves. Y de forma similar, en el caso de estuarios y humedales, la presencia de gaviotas infectadas aumenta la probabilidad de transmisión a otras especies silvestres.

Finalmente, los basureros son áreas que facilitan la infección de las gaviotas con patógenos presentes en la basura orgánica humana, asi como la transmisión entre especies y entre individuosde la misma especie. En el caso del estudio las gaviotas raramente utilizaron este habitat debido a su baja disponibilidad en el área utilizada. La infección bacteriana de las gaviotas rastreadas puede estar asociada con otras fuentes de alimentos en descomposición, como animales muertos en la playa o desechos orgánicos humanos y a la ingestión de presas urbanas contaminadas, como palomas o ratas.

Mapas de riesgo zoonótico

El estudio muestra las posibilidades de obtener mapas precisos del riesgo de propagación zoonótica mediante el seguimiento GPS de vectores de patógenos, como en este caso las gaviotas.

Este enfoque podría ampliarse desde la escala local a la regional e incluso internacional, para logra una vigilancia zoonótica a gran escala, que permita implementar medidas de prevención en los hábitats identificados como sensibles.

 

Fuente: Joan Navarro, David Grémillet, Isabel Afán, Francisco Miranda, Willem Bouten, Manuela G. Forero& Jordi Figuerola: Pathogen transmission risk by opportunistic gulls moving across human landscapes, Scientific Reports