El artilugio atrae a los roedores con un cebo y al intentar comer se abre una puerta que las arroja en un charco de un líquido basado en alcohol, donde acaban ahogándose. 

El consistorio ha destinado millones de dólares durante los últimos años para intentar acabar -sin éxito- con las alimañas que corren por el metro y se esconden en los contenedores.

Los habitantes de Nueva York se han acostumbrado a ver y a convivir con ratas a diario. En el metro, en los parques, en las basuras. Estos roedores son uno de los aspectos más desagradables en la metrópolis más grande del país norteamericano.

Y este problema, que no es nuevo, ha ido en aumento durante estos últimos años, a raíz sobre todo del cambio climático. Las ratas resisten mejor los inviernos, su proceso de reproducción se acelera y cada vez hay más ejemplares y más grandes. El gran desperdicio de comida que se genera en la urbe y el hecho que esta se abandone en la calle a la espera que un camión basurero pase a recogerla, contribuye también a la proliferación de roedores.

«Pizza Rat»

En 2015, el vídeo de una rata cargando un trozo de pizza por las sucias escaleras del metro de Nueva York puso de manifiesto la magnitud de la tragedia. Las imágenes inundaron las redes, que llegaron a bautizar al roedor como «Pizza Rat«. Dos años más tarde apareció la versión ‘hipster’ el «Avocado Rat», tal y como su nombre indica, un roedor que en vez de un trozo de pizza acarreaba medio aguacate hacia su escondite.

Trampa mortal

Este jueves, las autoridades municipales presentaron el último artilugio para luchar contra la plaga de ratas en la ciudad: una trampa mortal que funciona con alcohol. La maquina atrae a las ratas con un cebo. Al intentar comer, se abre una puertecita que las arroja y las encierra en un charco de un líquido basado en alcohol, donde acaban ahogándose.

El aparato, bautizado como ‘Ekomille‘ y comercializado por la empresa italiana de control de plagas Ekommerce mide 60 centímetros de altura y tiene capacidad para unas 80 ratas. «Sin venenos, totalmente higiénico y sin dispersar restos de animales muertos en el ambiento»: así lo definen sus creadores.

Después de que la prueba que durante un mes se desarrolló en Brookly fuera un éxito, las autoridades municipales anunciaron que el método se empezaría a implementar en algunos de los barrios más infestados del ese mismo distrito.

32 millones

A lo largo de los últimos años, la ciudad de los rascacielos ha destinado millones de dólares a luchar contra la población de ratas, desde el control de la natalidad de roedores hasta el uso de un nuevo modelo de papeleras de cierre hermético que compactan los residuos con energía solar. En junio del 2017, Bill de Blasio, el alcalde de la ciudad, anunció un presupuesto de 32 millones de dólares para luchar contra esta lacra. Dos años más tarde, sin embargo, las alimañas siguen ahí, compartiendo calle con habitantes y turistas.