En ocasiones, ratas y ratones pueden evitar ingerir los cebos rodenticidas, un comportamiento también llamado “resistencia de comportamiento” o “neofobia” a los cebos, y dificultar asi la actividad del técnico de control de plagas. En el caso de las ratas se trata de un comportamiento innato, mientras que los ratones lo adquieren por aprendizaje. Sea como sea, ¿qué se puede hacer para superar esta situación?.

Cómo superar la desconfianza ante el cebo en Rattus norvegicus

Las ratas poseen un comportamiento innato de miedo ante las cosas que les son nuevas, conocido como neofobia, un término familiar dentro del control de plagas, y que puede comprometer la eficacia de trampas o cebos. Aunque es un comportamiento natural e inherente al animal, se sabe que en el caso de encontrar alimentos nuevos la respuesta neofóbica es menor que la que desencadenan los objetos desconocidos.

Evitar los cebos puede ser también un comportamiento aprendido en la rata común, y que puede mantenerse durante meses, en individuos que han recibido una dosis sub-letal de rodenticidas agudos. La rata experimenta los efectos nocivos del rodenticida pero sobrevive y vincula estos efectos con lo que ha consumido, aprendiendo a evitarlo. De hecho, ninguno de los rodenticidas de acción aguda se utiliza en la actualidad de manera generalizada. Con la excepción de la alfacloralosa, que se utiliza para tratar infestaciones de ratones, no hay ninguno registrado actualmente en Europa como biocida.

El recelo ante los cebos puede también originarse en las ratas al percibir el cebo en la boca de una rata enferma. Este hecho aumenta la importancia de realizar visitas periódicas en la zona tratada con rodenticidas para buscar y retirar posibles cadáveres de ratas muertas o ratas vivas afectadas por el veneno.

La desconfianza en las ratas puede permanecer incluso cuando se cambia de cebo, debido a la neofobia, e incluso si el cebo está en la misma ubicación, dentro de la misma estación de cebo. Por lo tanto, un principio básico para evitar la neofobia es mantener al máximo un entorno sin cambios, no sólo en cebos y estaciones sino en cualquier cosa que pueda generar aversión en las ratas.

Una vez que los comportamientos neofóbicos iniciales hayan disminuido, el uso de rodenticidas anticoagulantes de segunda generación debería resolver el problema de la desconfianza hacia el cebo en las ratas. A diferencia de los rodenticidas agudos, los anticoagulantes producen efectos fisiológicos retardados y la rata no establece conexión entre el rodenticida y los efectos nocivos.

El cebado previo con un alimento alternativo no tóxico, hecho de una base de cebo similar al cebo con rodenticida, puede ser beneficioso en tratamientos a largo plazo. El cebado previo se puede usar para evaluar el tamaño y la extensión de la actividad de los roedores, antes de usar el rodenticida. Este paso a menudo se pasa por alto, ya que se percibe como un proceso que consume demasiado tiempo y que no vale la pena. Sin embargo, con una población que muestre recelo ante el cebo puede ser útil para lograr el control.

El recelo del ratón doméstico (Mus domesticus) ante los cebos

El ratón doméstico muestra un comportamiento de recelo ante el cebo muy diferente al de las ratas. Los ratones son, básicamente, lo opuesto. En lugar de neofóbicos son neofílicos: son curiosos por naturaleza, les atraen las cosas nuevas, y aceptan fácilmente alimentos desconocidos.

En el caso de los ratones, a falta de neofobia innata, el miedo al cebo es un comportamiento aprendido.

Los problemas pueden surgir cuando los ratones relacionan los efectos negativos que sienten con el consumo de una dosis sub-letal de rodenticida, igual que las ratas. La alfacloralosa, un narcótico de efecto rápido, es el rodenticida de efecto agudo que puede utilizarse para el control de ratones, normalmente en cebos que contienen entre un 2 % y un 4% de sustancia activa. Sin embargo, la dosis aguda es mucho más efectiva en ratones, que necesitan una cantidad menor y alcanzan una dosis letal más rápidamente. Por lo tanto, normalmente no debería transcurrir suficiente tiempo para que se produzca una respuesta de resistencia por comportamiento aprendido. Ofrecer muchos puntos de cebo con pequeñas cantidades de rodenticida deberia evitar la aparición de este tipo de desconfianza frente al cebo, aprovechando el comportamiento de alimentación esporádico e impredecible de los ratones.

El  uso de rodenticidas anticoagulantes de segunda generación también aplica en el caso de los ratones, ya que no se establece ninguna conexión de los efectos nocivos con el consumo del rodenticida.

En el caso de que, a pesar de todo, aparezcan comportamientos de recelo frente a los cebos, se recomienda aprovechar la respuesta neofílica innata de los ratones. Por ejemplo, realizar cambios en el entorno, cambiar los puntos de cebo, cambiar la formulación/el ingrediente activo o la base del cebo, establecer nuevos puntos de cebado y añadir más puntos de alimentación, apelando a los patrones de alimentación esporádicos naturales del ratón.

También el uso de los productos de contacto (espuma) y las medidas no químicas son importantes cuando se trata de controlar roedores rehacios a ingerir los cebos.

 

 

Fuente: PCN