Ornitólogo

Un estudio en Galicia apunta que esta ave rapaz que se alimenta de avispas y abejorros podría acabar con la plaga de la especie invasora

 

 

La avispa asiática Vespa velutina se ha expandido en pocos años por Europa llegando a ser considerada una temida plaga. En 2004 se detectaron por primera vez en Francia (donde ya ocupa prácticamente todo el territorio). Desde entonces las colonias de esta especie especializada en alimentarse de abejas de la miel se han extendido por otros siete países europeos (España, Italia, Portugal, Alemania, Bélgica, Suiza y, puntualmente, Reino Unido).

En España se detectó por primera vez en 2010 en Navarra y en la actualidad la avispa invasora está presente por lo menos en ocho comunidades autónomas; principalmente en la zona norte, desde Galicia hasta Catalunya.

Su presencia ha causado grandes estragos en la población de abejas de la miel. Son una especie voraz y agresiva y cada una llega a ingerir entre 25 a 50 ejemplares al día de abejas. Concretamente en Galicia se estima que existen 100.000 nidos y han crecido tanto porqué no tenían un depredador natural. O eso se creía hasta ahora.

Una avispa asiática puede llegar a ingerir entre 25 a 50 ejemplares al día de abejas

Según los datos iniciales de un estudio dirigido por Salvador Rebollo, profesor de Ecología de la Universidad de Alcalá de Henares, en colaboración con el naturalista ornitólogo José Manuel Fernández, el abejero europeo Pernis apivorus podría ser un depredador natural para la especie invasora.

El abejero europeo es un ave rapaz que se alimenta de avispas y abejorros, por lo que los investigadores creyeron que era un depredador potencial para la velutina. Para tratar de averiguarlo detectaron sus nidos e instalaron cámaras y sensores de movimiento, de manera que cada vez que se movía una cría o llegaba un adulto, sacaba una foto cada treinta o cuarenta segundos.

Los científicos han podido comprobar que el 70% de los panales que llevaban a sus nidos eran de celdas grandes, propias de velutina o de vespa crabro.

Con este método de observación los científicos han podido comprobar que el 70% de los panales que llevaban a sus nidos eran de celdas grandes, propias de velutina o de vespa crabro. Para saberlo con exactitud los científicos han llevado muestras a Madrid para determinarlo molecularmente. De todas maneras José Manuel Fernández explica, en una entrevista en La Voz de Asturias, que “cuando subíamos a colocar las cámaras en los nidos, encontrábamos presencia siempre de la vespa velutina, nunca vimos una vespa crabro por las proximidades. También porque en las muestras que trajimos para llevar a Madrid, algunas de las larvas que estaban sin comer ya tenían un tamaño suficiente para poder identificarlas y siempre era velutina”.

Cuando subíamos a colocar las cámaras en los nidos, encontrábamos presencia siempre de la vespa velutina, nunca vimos una vespa crabro por las proximidades.

Sin embargo, los expertos advierten de que si se confirman los datos habría que investigar más para poder desarrollar una solución que respete al abejero europeo y al medio ambiente.

En las muestras que trajimos para llevar a Madrid, algunas de las larvas que estaban sin comer ya tenían un tamaño suficiente para poder identificarlas y siempre era velutin