Un mínimo de 200.000 euros tendrá que pagar el Ayuntamiento de la localidad tinerfeña de Tacoronte a los vecinos damnificados por la plaga de termitas que viene asolando este municipio desde hace años.

El coste de su erradicación podría llegar a superar los 10 millones de euros, según los especialistas que ya han advertido que, de no tomarse las medidas oportunas para ello de forma inmediata, esta plaga podría llegar a un punto de no retorno.
La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) alerta una vez más de los riesgos que trae consigo la falta de control de una especie plaga tan voraz como las termitas, capaz de derribar edificios y destruir el Patrimonio Histórico.

 Más de una década y una inversión superior a los 10 millones de euros costará erradicar la plaga de destructivas termitas que han destrozado ya más de un centenar de viviendas en los municipios de Tacoronte y La Laguna, e incluso en algunos puntos de Arona (Tenerife). Una erradicación que los expertos ya han advertido que, de no implementarse de inmediato las medidas oportunas, podría llegar a ser imposible debido al increíble volumen de estos insectos que desde hace varios años vienen asolando una zona cada vez mayor de la isla.

La culpable de esta tremenda situación es la Reticulitermes flavipes, una de las termitas más dañinas del planeta, proveniente de Estados Unidos, y más conocida como termita americana. Una voraz especie invasora que se está haciendo fuerte en las islas Canarias, donde en menos de un año y medio, se ha convertido en una auténtica pesadilla para miles de ciudadanos canarios que están siendo testigos de cómo, sin hacer ni un mínimo ruido, esta plaga silenciosa está haciendo estragos en sus viviendas.

“Cuando una plaga de termitas es detectada”, explica la directora general de ANECPLA, Milagros Fernández de Lezeta, “ya es demasiado tarde. El daño que van causando poco a poco estos insectos ni se oye ni se percibe, por eso cuando los síntomas de su actuación se convierten en evidentes es signo de que el daño causado ya es enorme y, en muchos casos irreparable”.

Por ese motivo, desde la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental reclaman que la Inspección Técnica de Edificios (ITE), obligatoria cada década para edificios que superen los 30 años de antigüedad, establezca los medios necesarios para determinar si hay presencia de organismos xilófagos. Una medida que, a juicio de esta asociación, minimizaría los inmensos daños causados por este pequeño insecto, y que, además de las molestias causadas, económicamente superan cada año los millones de euros.

El poder de destrucción de las termitas no tiene límites. En la actualidad, son multitud los edificios afectados en España por su capacidad destructiva, muchos de ellos tan relevantes e icónicos, y pertenecientes al Patrimonio Histórico del país, como es el caso de la Mezquita de Córdoba, la catedral de Barcelona o el emblemático monasterio de El Escorial en Madrid. La lista es larga y evidencia así un relevante problema que desde ANECPLA consideran imprescindible atajar de una vez por todas.

“Es fundamental realizar controles periódicos de todas aquellas instalaciones susceptibles de convertirse en foco de termitas”, advierte la directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental. También, insiste en contratar los servicios de empresas especializadas para introducir los biocidas pertinentes y erradicar la plaga.

La termita subterránea tiene una gran capacidad de destrucción y puede acceder a zonas donde otras no pueden, de ahí que sea un insecto tan dañino. Otra de sus características es que forman colonias que se expanden por túneles de barro. Estos túneles hacen a la vez de conexión entre diferentes lugares, lo que facilita su desplazamiento y propagación. Asimismo, el factor humano influye en cuanto a que puede ser dispersada de manera no intencionada, por ejemplo, a través de la venta de árboles.

Nueva norma UNE 56418:2016

 Esta nueva norma regula el protocolo de actuación en cascos urbanos afectados por termitas subterráneas que deberán seguir las administraciones públicas, organizaciones y empresas de control de plagas. Así, La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA), ha colaborado en la redacción de la norma, elaborada por el Comité Técnico de AENOR AEN/CTN 56 Madera y Corcho.

Su objetivo es sistematizar las intervenciones de control de plagas de xilófagos tanto en edificio como en entornos de núcleos urbanos. La normativa “se presenta como una recomendación de protocolo de actuación a seguir por las administraciones públicas, organizaciones y empresas de tratamientos en el caso de que un conjunto de edificaciones (cascos históricos, cascos urbanos, barrios, urbanizaciones, etc.) se vea afectado por un ataque de termitas subterráneas”.