Por: Lourdes GONZÁLEZ ROYO

 

El lavado higiénico de las manos es un tratamiento postcontaminación para remover mecánicamente la suciedad y la flora transitoria de las manos

Sabemos de la importancia de lavarse las manos. Ya no es sólo una cuestión de higiene elemental, los contagios nuestros de cada día, como la gripe o los resfriados, se transmiten en gran medida a través de las manos y por eso, el lavado regular de manos ayuda a prevenirlos.

Unas 3.000 personas fallecen al año en España como consecuencia de una infección hospitalaria, una cifra que podría reducirse entre un 30% y un 70% si el lavado de manos se realizase correctamente entre los profesionales, pacientes o familiares, quienes, debido a los recortes, han sufrido una importante recarga laboral, según el Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE).

El transporte manual de patógenos sigue siendo uno de los desafíos más importantes en los entornos de atención de la salud ya que está vinculado al estado de limpieza de las superficies en el entorno de atención al paciente. Las superficies que son frecuentemente tocadas pueden servir como reservorio para patógenos infecciosos y estos microorganismos se transmiten directa o indirectamente por las manos de los trabajadores de la salud.

Reciente estudio

Sin embargo, según un reciente estudio, el aumento del uso de desinfectante de manos en ambientes hospitalarios está estimulando inesperadamente el crecimiento de bacterias tolerantes a los desinfectantes de alcohol.

Identificados por primera vez en la década de 1980, varias capas del género bacteriano del enterococo han generado una resistencia al antibiótico vancomicina. Estos enterococos resistentes a la vancomicina (ERV) se están convirtiendo en un problema progresivo en los hospitales de todo el mundo.

Vancomicina

La reciente investigación analizó 139 cepas diferentes de Enterococcus faecium, encontrados en diferentes hospitales de Australia durante un periodo de 20 años. La bacteria se trató con una solución desinfectante de ‘isopropanol’, similar al alcohol que se usa para matar bacterias en los desinfectantes comunes para manos.

Los investigadores dieron con que las cepas bacterianas recolectadas después de 2010 eran diez veces más tolerantes a las soluciones de alcohol que las cepas más antiguas.

Solución al problema

En lugar de desacreditar la eficacia de los desinfectantes para manos de alcohol, los investigadores del estudio sugieren que muchas de las personas que utilizan este tipo de productos no se frotan el suficiente tiempo las manos como para ser capaces de eliminar por completo los rastros de las bacterias. La duración óptima recomendada para este tipo de práctica oscila entre los 20-30 segundos por lavado.

Conclusión del estudio

A modo de conclusión del estudio, la investigación recomienda urgentemente que se investiguen procedimientos adicionales de desinfección. En un futuro, se necesitarán desinfectantes adicionales, más allá de los basados en alcohol, para que así, se pueda prevenir la propagación de este peligroso patógeno.