Una gran variedad de artropodos hematófagos, entre los que se incluyen mosquitos, garrapatas, chinches y moscas, tienen la capacidad de transmitir patógenos humanos y animales. El uso de repelentes es una de las principales herramientas disponibles para evitar sus picaduras y reducir su impacto sobre la salud. Un nuevo compuesto, a base de ácidos grasos de coco, parece incluso superar en efectividad y durabilidad al DEET.

Las enfermedades transmitidas por vectores constituyen el 17% de todas las enfermedades infecciosas y provocan anualmente 700.000 muertes humanas.

El uso de repelentes se ha convertido en una de las maneras más eficientes de prevenir la transmisión de enfermedades y evitar el malestar producido por la picadura de artrópodos hematófagos, como mosquitos, moscas, chinches o garrapatas. Entre ellos, el N, N-dietil-meta-toluamida (DEET), desarrollado en 1944, se considera el repelente más efectivo y duradero de los disponibles comercialmente. Sin embargo, se le ha relacionado con efectos negativos para la salud humana, especialmente en bebés y mujeres embarazadas.

En los últimos años se han descubierto propiedades repelentes e insecticidas en una gran variedad de compuestos a base de aceites esenciales derivados de plantas, pero casi todos ellos tienen una actividad residual muy limitada (< 2-4 horas), principalmente debido a su alta volatilidad. Si bien, la actividad residual de unos pocos aceites esenciales de origen vegetal puede extenderse hasta 8 horas, mediante la adición de un fijador como la vainillina, el DEET (> 25%) proporciona hasta 10 horas de protección contra los mosquitos.

Dada la creciente preocupación sobre los efectos para la salud pública de insecticidas y repelentes sintéticos, como el DEET,  existe interés en desarrollar repelentes a base de plantas, que sean más efectivos y de efectos más duraderos. Este es el caso de un estudio realizado en el USDA-ARS de EEUU (U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service) que presenta compuestos repelentes nuevos, basados en ácidos grasos derivados del aceite de coco, económicos y altamente eficaces.

El aceite de coco en sí mismo no es un repelente. Sin embargo, la mezcla de ácidos grasos libres derivados del aceite de coco (ácido láurico, ácido cáprico y ácido caprílico, así como sus correspondientes ésteres metílicos) si proporciona una fuerte repelencia contra una amplia gama de artrópodos hematófagos: moscas, garrapatas, chinches de la cama y mosquitos.

Repeler las chinches de la cama 

Los nuevos repelentes demostraron efectos repelentes sobre las chinches de la cama (Cimex lectularius) de hasta una semana. Al comparar la longevidad de la eficiencia del efecto repelente entre el DEET y los ácidos grasos de coco, se constató una repelencia significativamente más fuerte en los segundos, incluso en el séptimo día después de la aplicación, en el que se mantuvo más del 80% de repelencia.

Mientras que la repelencia del DEET empezó a disminuir a partir del tercer dia de la aplicación, el cóctel

de ácidos grasos de coco mantuvo actividad repelente hasta dos semanas.

Repeler las garrapatas

Los ácidos grasos de coco mostraron una fuerte repelencia en las dos especies de garrapatas con las que se realizaron ensayos. Para la garrapata Amblyomma americanum, se observó una repelencia de más del 95% cuando las concentraciones de la prueba fueron superiores al 0,625% (0,05 mg / cm2). Asimismo, los ácidos grasos de coco brindaron protección durante hasta 7 días y con una repelencia entre el 84% y el 88% frente a las garrapatas del perro, Rhipicephalus sanguineus.

 

Repeler los mosquitos

Al probar los ácidos grasos de coco en mosquitos de la fiebre amarilla, Aedes aegypti, se necesitó una dosis mínima de 0,5 mg/cm2 para repeler de forma efectiva a estos insectos. Una prueba adicional demostró que los ácidos grasos de coco al 25% (0,42 mg / cm2) proporcionaron más del 93% de protección contra los mosquitos de la fiebre amarilla.

La repelencia media y la actividad residual de estos compuestos resultó ser más larga que la del DEET en las moscas Stomoxy calcitrans y Haematobia irritans, en las chinches de la cama Cimex lectulairus, las garrapatas Amblyomma americanum y los mosquitos Aedes aegypti.

ARS ha presentado una solicitud de patente para esta nueva tecnología y está trabajando con compañías comerciales para desarrollar fórmulas repelentes a partir de ácidos grasos de aceite de coco.

Fuente:  Junwei J. Zhu y otros: Better than DEET Repellent Compounds Derived from Coconut Oil , Scientific Reports