Los aficionados a ver documentales seguro que habéis oído hablar de los parásitos que controlan la mente de sus víctimas. Entre ellos, el hongo Ophiocordyceps unilateralis es uno de los más conocidos y siniestros: sus esporas entran en el cerebro de la hormiga carpintera (Camponotus leonardi) y manipulan su comportamiento hasta convertirla en una especie de zombi. Una vez ‘infectada’, la hormiga entra en un estado de confusión, se dirige a la parte más alta de la planta y se ancla con sus mandíbulas antes de morir y servir de maceta para el parásito.

EL HONGO “CORDYCEPS UNILATERALIS” CONTROLA LOS MÚSCULOS DE LA HORMIGA Y DOMINA SU COMPORTAMIENTO

Ahora, un equipo de la Universidad de Exeter dirigido por el doctor David P. Hughes acaba de descubrir la presencia de este hongo en un fósil de 48 millones de años, lo que indica que este parásito lleva repitiendo la fórmula bastante tiempo. En concreto, se trata de una hoja fosilizada encontrada en las proximidades de un lago cerca de Hesse, en Alemania, en la que se aprecia, según los paleobotánicos, una serie de 29 marcas de mordiscos que coinciden con las que dejan hoy en día las hormigas infectadas por el hongo-parásito.