Por Esinal Ediciones

El chinche de cama en los últimos años ha vuelto a convertirse en una plaga en expansión. Se trata de un insecto que se alimenta de sangre humana y que normalmente se encuentran en las camas y mobiliario de los dormitorios. La actividad de estos insectos aumenta durante la noche, momento en el que se alimentan produciendo picaduras.

La infestación por chinches es, probablemente, una de las plagas más complicadas y costosas de erradicar. Por lo tanto, es muy importante estar muy bien informado y conocer cómo identificar el problema y su solución.
Con frecuencia la infestación se produce al traer los chinches en las maletas y ropas después de realizar un viaje.
En los últimos años el incremento de llamadas a expertos en control de plagas ha superado a las de otras plagas, colocándose en el tercer problema en los que a plagas se refiere.
Con las chinches es muy importante realizar un tratamiento de desinsectación exhaustivo debido a la dificultad que supone eliminarlas. Es muy importante que el tratamiento y la inspección la realice un técnico experto debidamente cualificado, ya que los remedios caseros con estas plagas no funcionan.
La detección no es nada sencilla ya que sus picaduras se parecen mucho a la de las pulgas. Además, se esconden en los colchones, en el cabecero de la cama, en moquetas o alfombras, grietas y rendijas ya que de esta manera se ocultan al ojo humano.
Se puede saber si hay una plaga de chinches si se detectan manchas negras u oscuras en el colchón. Estas manchas son excreciones de las chinches o manchas de sangre. Además la aparición también se detecta por el olor nauseabundo que dejan. Aunque es difícil, es posible ver algunas vivas. Pero los síntomas de una posible plaga no son nada fáciles de detectar si no tienes experiencia y careces de la información necesaria.
En los últimos años, el incremento de casos de esta plaga en particulares ha llegado a superar considerablemente a las de otros insectos, debido al aumento de viajes tanto nacionales como internacionales. Debe tener en cuenta las siguientes consideraciones para evitar tener chinches en casa:

• Cuando vuelva de vacaciones, deje el equipaje sobre baldosas u hormigón, ya que en esos espacios se detectan fácilmente.
• Meta directamente la ropa en la lavadora y a ser posible lávela o sequela a la temperatura más alta.
• Si ha detectado chinches, pase la aspiradora para limpiar huevos.

Si la plaga afecta a un hotel o residencia, es muy importante realizar una inspección semanal o quincenal en profundidad por el equipo de limpieza. Si la infestación se da en una habitación, hay que asegurarse de las habitaciones adyacentes carezcan de chinches para evitar una plaga mayor.
Hay que recordar que los remedios caseros no funcionan en la eliminación de las chinches. Por lo que es fundamental ponerse en contacto lo antes posible con expertos en control de plagas.

¿Cómo reconocer un chinche?
Por su aspecto:
Por sus hábitos nocturnos es muy difícil llegar a verlos de día a no ser que se haga un examen exhaustivo. Pueden tener distinto tamaño y aspecto según el momento de crecimiento en el que se encuentren:
• Cuando salen del huevo son insectos pequeños de color semitransparente, de color marrón claro y del tamaño de la cabeza de un alfiler.
• De adultos son planos, con cuerpo ovalado, color rojo óxido y del tamaño de una semilla de manzana.

Por sus marcas, excrementos, huevos:
Pueden encontrarse manchas de sangre, excrementos y huevos en diversos lugares, tales como:
• Costuras y pliegues del colchón, sábanas, fundas de almohadas y muebles tapizados. Se observan pequeñas manchas de sangre en las sábanas y en las costuras de los colchones, aparecen unas pequeñas manchas negruzcas que pueden confundirse con manchas de humedad.
• Grietas y fisuras de los muebles.
• Rodapiés y grietas de paredes.

Por las picaduras:
Las marcas o reacciones que provocan las picaduras pueden aparecer desde unos minutos hasta días después de la picadura y su aspecto varía según las personas. En algunos casos se trata de pequeñas ronchas pero otras veces pueden ser más grandes. Normalmente producen picor y en algunos casos incluso dolor. En algunas personas las picaduras no producen reacción.

Transmisoras del Chagas
Aunque son muy molestas y pueden quitar el sueño allí donde se instalan, las chinches de la cama no han sido consideradas hasta el momento como un problema de salud pública, ya que no se les conocía capacidad vectorial para transmitir enfermedades.
Si bien se conoce que pueden albergar a más de 40 agentes patógenos para el ser humano, sus capacidades para transmitirlos a las personas no parecen ser tan buenas como las de otros insectos hematófagos, aunque los entomólogos tienen alguna evidencia de que las heces de las chinches de la cama pueden ser un canal para la transmisión de enfermedades.
Sin embargo, esta situación podría cambiar. Un estudio realizado en la Universidad de Nuevo México (EEUU) ha demostrado que las chinches de la cama (Cimex lectularius) pueden transmitir el parásito Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas, una de las más prevalentes y de mayor mortalidad en las Américas.

Transmisión bidireccional de T. cruzi
El estudio, publicado en la revista American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, incluye una serie de experimentos de laboratorio que demuestran la transmisión bidireccional de T. cruzi entre ratones y chinches de la cama.
En el primer experimento los investigadores expusieron 10 ratones infectados con el parásito a 20 chinches no infectadas, cada tres dias durante un mes. De las aproximadamente 2.000 chinches utilizadas en el experimento, la mayoría adquirió el Trypanosoma cruzi después de alimentarse de los ratones infectados.
Otro experimento, realizado para probar la transmisión del parásito de chinches infectadas a ratones no infectados, mostró que 9 de cada 12 (75%) ratones no infectados adquirieron el parásito después de convivir durante 30 días con 20 chinches infectadas.
En un tercer experimento, los investigadores lograron infectar a los ratones colocando heces de las chinches infectadas en la piel del animal, inflamada por las picaduras de las chinches o raspada previamente con una aguja. En este caso, 4 de cada 10 ratones (40%) adquirieron el parásito; uno de cada 5 (20%) lo adquirieron en el caso de rotura de la piel del ratón solo por las picaduras del insecto.
Asi demostraron que las chinches pueden adquirir y transmitir el parásito T. cruzi. La incógnita ahora es saber si las chinches son o se pueden convertir en un agente importante en la epidemiología de la enfermedad de Chagas.

El parásito persiste a través de los procesos de muda
Prácticamente todas las chinches alimentadas con sangre infectada por T. cruzi mostraron formas vivas del patógeno en su intestino, y se observó que el parásito sobrevive a través de los procesos de muda de sus anfitriones.
Este hallazgo es relevante, porque las chinches normalmente mudan después de cada ingesta de sangre, y lo hacen cinco veces antes de llegar a su etapa adulta. Si el parásito no persistiera tras el proceso de muda, las ninfas serian menos efectivas como vectores, ya que tendrían que alimentarse de nuevo de un anfitrión infectado para adquirir nuevamente el parásito después de cada muda.
Se observó también que T. cruzi puede permanecer en el organismo de chinches macho adultas hasta 97 días, quizás más ya que el experimento se detuvo después de ese período. Una mala notícia en el caso de que se establezcan ciclos de infección por T. cruzi entre chinches y humanos en áreas endémicas de la enfermedad de Chagas.
A menudo denominada como “la asesina silenciosa”, la enfermedad de Chagas es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales porque los síntomas son leves o están ausentes. Los parásitos están ocultos principalmente en el corazón y el músculo digestivo, y con el tiempo pueden causar trastornos cardíacos y, a veces, problemas digestivos o neurológicos.
De momento, es necesaria más investigación para juzgar si la transmisión de la enfermedad de las chinches de la cama a los humanos puede suceder en un entorno del mundo actual.