Las gaviotas son una parte tradicional de los ambientes costeros, pero hay preocupación por su creciente presencia en las zonas urbanas.

Desde la década de 1940, algunas gaviotas menores de espalda negra han utilizado tejados para anidar. No se sabe exactamente lo que motivó este movimiento, pero abundantes fuentes de alimentos en el interior y lugares seguros y libres de depredadores en los tejados fueron factores claros.

Las Leyes de medio ambiente sobre el aire limpio evitó que los operadores de las basuras quemaran desechos, por lo que las gaviotas aprovecharon la enorme cantidad de material orgánico cada vez más generada por nuestra sociedad “desechada” y enviada al vertedero.

Muchas calles urbanas también están frecuentemente repletas de comida desechada y basura accesible y algunas personas alimentan estas gaviotas.

Las aves que anidan en los tejados de las casas son más propensas a ser gaviotas cautivas, mientras que las gaviotas de menor respaldo tienden a concentrarse en las grandes extensiones de edificios industriales o comerciales con techos planos.

Aunque el número de gaviotas que anidan en los tejados, especialmente las gaviotas de menor tamaño, siguen aumentando, la población total de gaviotas se desploma, convirtiéndose en una especie de lista roja.

Las licencias gubernamentales sólo permiten la matanza de gaviotas urbanas como último recurso, donde se ha identificado un riesgo significativo para la salud pública o la seguridad. Si bien entendemos que las gaviotas que anidan en los tejados pueden causar problemas, cuestionamos la pertinencia del control letal en una especie en declive y de lista roja y destacamos la necesidad de cumplir con la ley europea de protección de aves.

Algunas autoridades locales intentan controlar el número de gaviotas urbanas mediante la destrucción de huevos o la destrucción de nidos. Dado que las poblaciones de gaviota urbana siguen aumentando, estas acciones no parecen tener el efecto deseado. Siempre y cuando haya nidos adecuados y alimentos disponibles, es improbable que la destrucción aleatoria del nido funcione, ya que las aves simplemente volverán a anidar en el mismo lugar o en algún lugar cercano.