EL DESINSECTADOR Y DESRATIZADOR

El piojo de los libros es un insecto muy común en las casas. Quizás pueda sorprender esta afirmación. Alguien dirá que no ha visto uno en su casa. Pero esto es porque el piojo de los libros es discreto y se esconde. A ello le ayuda su milimétrico tamaño. Su nombre se debe a que se lo puede encontrar en los libros. Si se coge un libro que haya estado largo tiempo en una estantería, es probable que allí haya alguno. A mí me gustan los libros y, en concreto, los viejos.

2Así que los piojos de los libros han sido compañeros míos de lectura. Conservo el ejemplar del Quijote que mi padre leyera en su juventud. Es el mismo con en el que yo tuve el placer de pasar largas horas estirado en mi cama partiéndome de risa con las aventuras del ingenioso hidalgo. En sus viejas páginas hay algún piojillo. Y por el afecto que tengo al libro, allí quedará. Quizás sea descendiente del primer piojillo que escogió la obra cervantina para convertirla en su morada.

El nombre de piojo de los libros sirve para abarcar diversas especies de insectos del orden de los psocópteros (Psocoptera). Se trata de especies asociadas al hombre de los géneros Lepinotus, Liposcelis y Trogium. En las dos fotografías que acompañan este posteo, se pueden ver ejemplares del género Lisposcelis. El más grande de estos mide 1 milímetro. Los encontré en un pote donde guardaba una muestra con escarabajos de la alfombra, Anthrenus verbasci [1].

Al abrir el pote hace unos días vi que había cientos de piojillos pululando en su interior. En algún momento se debieron de meter algunos piojilos y allí se han reproducido a gusto. Es posible que se trate de alguna de estas dos especies: Liposcelis decolor o Liposcelis bostrychofila. Ambas están considerada plagas de los productos alimentarios almacenados. No es que estos insectos de reducido tamaño vayan a acabar con un saco de arroz.

Pero al contaminar una mercancía, esta se suele desechar. Es importante hacer constar que la presencia de estos insectos sobre alimentos nos indica malas condiciones de almacenamiento. En general, los psocópteros requieren una humedad por encima del 60%. Además, no solo se alimentan de la mercancía, sino de los hongos que se han generado sobre esta. Se reproducen a gusto en un rango de temperaturas entre 20 y 35 grados.3

A diferencia de otros psocópteros, las especies que viven en nuestras casas han perdido la capacidad para el vuelo. El adulto de los géneros Lepinotus y Trogium conserva dos minúsculas alas sobre el pronoto. En cambio, el del género Liposcelis ha perdido totalmente las alas. Los psocópteros son insectos que no padecen metamorfosis. Si se aprecian las fotografías de este posteo, se podrá ver algunas ninfas. Su forma es muy parecida a la de los adultos. Como curiosidad, comentar que la hembra de Liposcelis sp pasa por cuatro estadios ninfales, mientras que el macho por tres. Las especies de estos géneros están distribuidos por todo el mundo, ya que los hemos llevado por donde quiera que hayamos ido.

Ser una especie ligada al hombre tiene esta ventaja. Si el éxito evolutivo se midiera tan solo en parámetros de distribución, estas especies están entre las más espabiladas. La reproducción de los piojos de los libros es sexual, aunque parece que Liposchelis bostrychofila, se reproduce por partenogénesis. Esto lo hace todavía más prolífico.